domingo, 7 de septiembre de 2008

[[Estas son mis confesiones]]


Querido amor, quisiera robarte un momento de tu abarrotado día, un momento que nunca recuperaras, pero que ni falta hará a tus días repletos sin mí. En ese momento entrare por la puerta de atrás, apenas haciendo el ruido necesario para que solo tu te des cuenta de mi presencia. Soy tan invisible para ti que me miraras apenas percibiendo un poco de mi espíritu, que flota entre tanta soledad y ganas de estar contigo. Te apretare fuerte las manos para que derrames tu café, haciendo que exclames unas palabrotas que animen un poco tu mañana, me acercare lentamente cuando te sientes para cubrirte con mi cuerpo desde atrás, para que sientas como mi esencia herida aun siente el deseo ferviente de protegerte. Moveré tus cosas de lugar para que tu memoria se active un poco, de repente entre tanto alboroto pueda renacer un pequeño recuerdo que te haga pensar un momento en mí. Un momento de significados erróneos. Hare que llueva fuertemente ese día para que no llegues a ese encuentro, hoy no deseo compartirte con nadie, porque esa ha sido la condición de siempre, nunca has sido mío pero si te he compartido. Cuando derrotado por el mal día decidas dormir un rato, iré contigo hasta la cama, y una vez que estés boca arriba pondré mi mano en tu pecho, mi mano desnuda intentara capturar el primer latido, cuando lo haga procederé a colocar mi rostro en tu pecho y suspirare con cada latido que tu corazón emane. No mi amor, no he podido olvidarte. A veces se me ocurre por momentos la idea de que he dejado de amarte pero todo se desvanece muy pronto. Voy a llorar mi vida… tu sola presencia contagia a mi alma con demasiadas emociones. Has hecho algo indispensable en mi vida que me hace imposible odiarte. Aun seguimos abrazados el uno fuertemente con el otro, así no te guste este abrazo, y así este abrazo duela cada vez más. Es un dolor que rompe mis labios, pero cuando toco los tuyos me doy cuenta de que siguen tan inmortales como siempre sin un solo rasguño. He perdido tu amor. No es necesario que me lo digas. Me aprieto fuerte contra ti en un intento inútil de que sientas lo grande que es mi amor por ti y lo mucho que duelen las heridas que me has hecho. Que ni un diluvio de lágrimas ni sonrisas improvisadas han podido sanar. Un tango en una noche despejada, solo trae a mí el recuerdo agrio de tu amor, en unos versos que nunca volverán a rimar.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

primeraaaaaaaaaaaaaaaaa! jojo! mas feno!... prima bella holaaaa! pos espero que este bien! bueno sigo siendo amante de tus poemas y admirando esa musa que sorprende a cualkiera! lindo poema! ^_^ pos aca le dejo mi raion *____* se cuida! sabes que te amo de al sol a pasito de hormiguitas espaciales! jojo! by: fercha kien te ama!

Angelusa dijo...

No sé si es bueno o malo aferrarse al recuerdo de un amor que ya no te ama...
Así estoy yo en estos instantes, como tú, queriendo negar la evidencia, pero sabiendo en el fondo que la realidad supera el deseo de que todo sea una pesadilla, un mal sueño.

saudade dijo...

Increíble...
*_*

Alatriste dijo...

Me sentí tan identificado con este texto, que casi me dio miedo, pues pareció que me leyeras el pensamiento.
No desesperes, amiga y no te rindas. La única lucha que se pierde es la que se abandona.
Tu juventud es tu tesoro.
Mucho ánimo y cuídate.
Besos.

A do outro lado da xanela dijo...

Experiencias vitales...

...el tiempo dirá para lo que nos han servido.

Un besazo

Alatriste dijo...

Gracias por tus huellas imborrables y ánimo una vez más.
Besos.

maalexandra dijo...

estas confesiones me encantan :)