domingo, 30 de agosto de 2009

[[Mi hombre ideal]]

Su boca será barro y mi saliva el abono para fertilizar su tierra. Mi cuerpo será el mar y sus manos la marea que lo sostendrá firmemente. Mi hombre ideal deberá tener un ojo azul y un ojo verde. El será el amor de mi vida y yo el amor de la suya, seremos aquellas estrellas que roten la tierra en un peregrinaje épico. El despertara los domingos a merced de la constelación de lunares de mi espalda, y yo seré fiel testigo de cómo inventaremos un nuevo idioma para cantarnos tangos a las ocho de la mañana, yo seré su alba y el será la línea de mi horizonte. Pelearemos y todo volverá a su cauce con unos caramelos de manzana verde, y unos besos de azúcar. Mi hombre ideal no sabrá cocinar pero si alimentar mi alma, no será muy desordenado pero si pondrá de cabeza mi mundo, hablara del tiempo como si fuese suyo y me convencerá para irnos de mochileros a un cráter en la luna. El será cada verso, cada letra y cada acento, se convertirá en el elixir de mis letras y profanara cualquier concepto que yo pudiera tener de lo que es amar. Porque el amor se reinventa en cada nueva experiencia, y hace de sus antojo cualquier especulación que trata de encasillarlo en una definición. Mi hombre ideal será de confite y yo seré la melaza en la cual nos fundiremos. Mi hombre ideal será la derecha de mi izquierda.