Debe caer en la curva de tu espalda el rocío de mi amor,
Porque aun en los espacios vacios hay amantes que fermentan las ganas. Y aun así, a ti que te falto el valor para armarme como yo te amo a ti.
Serás feliz cien años mi amor pues en la comodidad de tu bitácora de amores siempre estarán los mas reales, los que mantienen ese hilo propio y apropiado. Los que al final terminan con una casa blanca de grandes ventanales y un jardín para los niños.
Quítame esta rutina de ser lo primero y lo ultimo de mi día, dime de una vez adiós.
Y me dolerá hasta el hígado, de eso no tengas duda. Creo que uno nunca esta preparado para asumir una ausencia, un adiós no es tan ligero como sus escasas cinco letras. Porque el adiós te corta el acceso de la sangre al cardio. Si bien sabemos que nada dura para siempre, la duración es el paréntesis que solo conoce el propio corazón.
Nunca pensé que tus palabras serian ahora la sentencia para mi cardio.
¿Qué es lo que no puedes ver? Si te digo que te extraño, ¿sería entonces pedirle a tu corazón que reconsiderará esta guerra inútil? He querido decirte con todas mis ganas que te extraño pero un puente no se sostiene de un solo lado. Ni que haya un corazón rojo desangrandose a las orillas del río de la plata.
Ven y dime adiós, prometo no besarte en el último encuentro si así lo deseas.
Danny is lonely Mary's in India now
She said she'd call but that was three weeks ago
She left all her things well, her books and her letters from him
But as the sun rises on Mary sets on him.- Dido.



Su boca será barro y mi saliva el abono para fertilizar su tierra. Mi cuerpo será el mar y sus manos la marea que lo sostendrá firmemente. Mi hombre ideal deberá tener un ojo azul y un ojo verde. El será el amor de mi vida y yo el amor de la suya, seremos aquellas estrellas que roten la tierra en un peregrinaje épico. El despertara los domingos a merced de la constelación de lunares de mi espalda, y yo seré fiel testigo de cómo inventaremos un nuevo idioma para cantarnos tangos a las ocho de la mañana, yo seré su alba y el será la línea de mi horizonte. Pelearemos y todo volverá a su cauce con unos caramelos de manzana verde, y unos besos de azúcar. Mi hombre ideal no sabrá cocinar pero si alimentar mi alma, no será muy desordenado pero si pondrá de cabeza mi mundo, hablara del tiempo como si fuese suyo y me convencerá para irnos de mochileros a un cráter en la luna. El será cada verso, cada letra y cada acento, se convertirá en el elixir de mis letras y profanara cualquier concepto que yo pudiera tener de lo que es amar. Porque el amor se reinventa en cada nueva experiencia, y hace de sus antojo cualquier especulación que trata de encasillarlo en una definición. Mi hombre ideal será de confite y yo seré la melaza en la cual nos fundiremos. Mi hombre ideal será la derecha de mi izquierda.

