
El primer sorbo del té siempre es el mas amargo. El contacto de los labios con aquella sensación que quema… pero que es impresindible para saber si esta tibio. Una aguja que no para y la impresión de que sigue siendo la misma hora de siempre. No es lo mismo pensar que presentir… un presente que sabe a barro húmedo y un pasado que ya esta cansado de ser evocado, un calendario que ya expiro, unas frases que están en un idioma diferente y el tedio que provoca ver el mismo programa en la televisión. Es un modo incierto de pasar desapercibido ante la monotonía, es encontrar en los papeles viejos alguna señal de una vida lejana. Es despertar en el mismo día pero con tus pulmones un poco mas gastados. Es tratar de encontrar las cosas que hemos dado por perdidas. De reconciliar nuestro lado humano con la arrogancia. Es un equilibrio constante que rompemos a cada rato. Es una última mirada a las páginas de un diario manchado. A esa mancha de olvido. Hoy me levante descuidadamente y mi té se derramo.