
Es una falsa costumbre esto de volver en los mismos pasos para sentir que el tiempo ha pasado y ha dejado secuelas. Los duraznos de la alacena están podridos, el otoño apenas abre sus entrañas y de el se preñan las hojas que ya no quieren volver a los arboles de los que fueron por tantos días prisioneras. Hay un sendero enmudecido hasta mi cama, en los amaneceres que el tiempo lo dispone, las almas sueñan que las formas que se hacen en las sabanas sean solo de par en par, nadie debería dormir solo. Las luciérnagas pasan apagando las luces con su canción triste, ni siquiera los perros ladran, ni siquiera. Sigo escribiendo versos sin mucho éxito gramatical, mis memorias están llenas de tus olvidos. Pudiste mentirme, pudiste al menos elaborar una excusa que decir, no obstante me hubiese conformado con una mentira y un adiós. No te mentía cuando te decía que te quería, no te miento al decir que es triste que todo haya acabado, así no más, sin preámbulos ni largas sesiones de argumentos inválidos, sin alientos reprimidos ni manejos de culpas. Sin ti y sin mi, pero si con una saga de muchas ausencias.
Porque te mintieron cuando te dijeron que mentir es malo. Que seas feliz cien años amor mío, y perdona que te diga amor.
"Te vas Alfonsina Con tu soledad ¿Qué poemas nuevos Fueste a buscar? Una voz antigua De viento y de sal Te requiebra el alma Y la está llevando Y te vas hacia allá Como en sueños Dormida, Alfonsina Vestida de mar."
Mercedes Sosa.
