
Declaro que el amanecer comienza en el horizonte de tu espalda, y se posa sobre tus lunares caprichosos. Cada vez que te veo se me caen las glorias, siento que todo comienza de nuevo cuando estamos en mi lado del sofá y yo te toco tiernamente los labios. Quiero un nuevo corazón, en este ya no caben historias. Cada noche me siento a escribir versos que me gustaría llegaran a las yemas de tus dedos, a los lugares recónditos de tu personalidad. Recíbelos amor mío, pues son mi mejor tertulia. Cada noche siento que te amo aún más que en días de olvido. Pues si de olvidos hablamos me siento pequeña y menuda.